Así lo indican en un documento elaborado por Plena Inclusión Madrid en el que han participado jóvenes de entre 14 y 22 años.
Formar y apoyar al profesorado, sensibilizar a las familias y a todo el alumnado, son cuestiones claves que los alumnos con discapacidad intelectual y del desarrollo han destacado en un trabajo desarrollado por Plena Inclusión Madrid para abordar la mejora de la educación inclusiva, a través de un proceso de debates y entrevistas, y fruto del cual se ha elaborado el documento ”La educación inclusiva que quieren nuestros jóvenes”.
Este documento es el segundo de un trilogía elaborada por el movimiento asociativo que se inició hace un año “20 propuestas para una educación inclusiva” que elaboraron familiares de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y que finalizará próximamente con un trabajo elaborado con la opinión de profesionales de la educación.
Para Plena Inclusión Madrid, el trabajo realizado con alumnos con discapacidad intelectual y del desarrollo evidencia que queda mucho camino por recorrer hacia la educación inclusiva y que es preciso que las Administraciones Públicas se tomen muy en serio este objetivo para asegurar este derecho, contenido en la Constitución y en la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad de Naciones Unidas. Es imprescindible invertir recursos económicos y humanos, para que las personas con discapacidad puedan acceder y tener una educación de calidad evitando fracasos y errores que pagarán las generaciones del futuro. Abordar esta cuestión, exige una apuesta decidida y valiente en la que apostar y afrontar un nuevo modelo educativo que responda a las necesidades actuales del alumnado y de la sociedad.
En el documento elaborado a partir de las reflexiones de alumnos que están o han estado escolarizados en centros ordinarios, los participantes expresan su deseo de pasar más tiempo en su clase con sus compañeros: “Aprendemos mucho cuando en el aula están el maestro y el profesor de apoyo”, pero son conscientes también de las limitaciones que tiene el profesorado: “hacen todo lo que pueden por atendernos. Para ellos no es fácil darnos respuesta porque no conocen nuestras características y no cuentan con la formación ni los apoyos suficientes”.
Esta falta de formación y de sensibilización sobre la diversidad del alumnado, la perciben también en compañeros y familias. A su juicio “es necesario hablar con naturalidad de la discapacidad para romper imágenes negativas y dar valor a la persona y a los apoyos naturales que nos podemos dar unos a otros”. Por eso, consideran que sería útil la creación de espacios de encuentro y sensibilización dirigidos a alumnos y familias, ya que eso “ayudaría a que no nos vieran con recelo y facilitaría que luego, pudiéramos relacionarnos fuera del colegio o del instituto con los compañeros”.
Trabajar con metodologías en los que todos puedan sentirse parte del grupo, cada uno desde su experiencia, conocimiento y habilidades, o programar las actividades del aula pensando en todos y contando también con los recursos del entorno, son también algunas consideraciones que se reflejan en este documento al que puede accederse a través del siguiente enlace.