Plena Inclusión Madrid

Posibilidades, tiempo, imágenes. Una exposición fruto del taller Contar con Imágenes

los participantes y autores, en la inauguraciónLectura fácil Esta exposición es fruto de un taller de fotografía.  Con imágenes, los participantes se encontraron a si mismos y cómo transmitir emociones y pensamientos.  Decía el fotógrafo Eugene Smith que la fotografía, podría ser esa tenue luz que modestamente, nos ayudara a cambiar las cosas. Con ese mismo espíritu de cambio, de querer hacer entre todos una sociedad cada día mejor, nació “Más Cultura, Más Inclusión” que cree firmemente en la Cultura, y en todas sus manifestaciones, como mejor e imprescindible herramienta para la inclusión social. De ese proyecto surgió Contar con Imágenes, un taller de creación y comunicación para personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, que han utilizado la fotografía como medio para mirarse, para mirarnos, para contar quiénes son, qué piensan, cómo se ven a sí mismos y cómo ven el mundo. Esta exposición es el resultado de un proceso de meses de trabajo en los que, a partir de ese espejo de la memoria que es la cámara, se nos invita a adentrarnos en estos “recorridos biográficos a través del arte”. Desde Plena Inclusión Madrid y Fundación Repsol queremos visibilizar a las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. Pero no sólo queremos que nos vean, queremos que nos miren. Descarga el catálogo de la Exposición POSIBILIDADES, TIEMPO, IMÁGENES Vídeo resumen de la inauguración de la exposición Posibilidades, Tiempo, Imágenes, que tuvo lugar en Función Lenguaje en noviembre de 2016. https://youtu.be/6Hz8CD9q1Es CONTAR CON IMÁGENES Vídeo resumen del proceso creativo Contar con Imágenes. Presentado en una conferencia por Chiara Digrandi, en el Festival de Fotografía Social de Perugia 2018.  COMPARTE Facebook Twitter LinkedIn WhatsApp

La Universidad Autónoma de Madrid expone el resultado del proyecto de fotografía «Crearte»

La facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid exhibe desde hoy la exposiciñon «Crearte», resultado de un taller de fotografía en el que a lo largo de los últimos meses han participado miembros de Fundación Gil Gayarre, Fundación Aprocor y Afanias, bajo la dirección del fotógrafo Luis Ruiz. La exposición, que estará abierta hasta el 9 de diciembre,  quedó inaugurada en la mañana del lunes en un acto que contó con la presencia del decano de la Facultad de Psicologia, Ignacio Montero; la delegada del rector de la UAM para la Diversidad, Cecilia Simón; la coordinadora del CERMI, María Jesús Baile;  el fotográfo Luis Ruiz y el alumnos Carlos Franco en representación de los alumnos, y el director general de Plena Inclusión Madrid, Javier Luengo. Esta muestra fotográfica es el resultado de un proyecto que ha contado con el apoyo de la Caixa y en el que a lo largo de 130 horas, 20 personas con discapacidad intelectual o del desarrollo se han formado en fotografía bajo la dirección de Luis Ruiz. Las fotografías muestran objetos, personas e instantes que nos hablan de la  vida diaria de los participantes en el taller, sus inquietudes y su forma de ver lo que son sus derechos, que son los mismos que los del resto de las personas. Las imágenes, a veces son simbólicas, juegan con los objetos, las formas, los filtros y el color, y otras, expresan de manera directa el sentir de los autores. La exposición nos habla de la no discriminación y la imagen distorsionada que se tiene de las personas con discapacidad. Nos hablan de la necesidad que todos tenemos que encontrar nuestra propia identidad respetando la diversidad. Los autores han querido destacar aspectos como la accesibilidad, la libertad de expresión, la violencia de género, el aislamiento, el derecho a la sexualidad y tener una familia, no somos niñas eternas reclaman. Nos hablan del derecho a la educación, a la libertad de elegir hasta lo más básico: «¿una manzana, un plátano?». Puedes ver las fotos en este ENLACE    

Políticas inclusivas, Cooperación al Desarrollo y discapacidad: no hay desarrollo sostenible si no se incluye a todos

“No se cumple ninguna meta de desarrollo sostenible hasta que se cumpla para todos. Para tener éxito en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, las estrategias de desarrollo deben incluir a las personas con discapacidad. Esto significa que las personas con discapacidad deben participar y sus necesidades deben ser consideradas en el diseño, implementación y monitoreo de todas las políticas y programas públicos.” Catalina Devandas. Reportera Especial de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Para aquellos que trabajamos en cooperación al desarrollo nos son familiares los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS). De una forma muy simple, se podrían definir como los objetivos sociales, medioambientales y económicos que se han establecido internacionalmente para eliminar la pobreza y mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos para el 2030. Son objetivos específicos que tanto países desarrollados, como en vías de desarrollo, se han comprometido a cumplir, con un enfoque de derechos humanos y bajo el lema “no dejar a nadie atrás”.  ¿Nadie? Entonces esto sólo es posible si se incluye a las personas con discapacidad física e intelectual en los proyectos de desarrollo que se financien, en las políticas que se diseñen y demás intervenciones, tanto de forma transversal como con iniciativas específicas. Y esto, para los que trabajamos en cooperación al desarrollo, desafortunadamente NO es algo ni familiar ni común. Dado que hasta ahora los organismos, profesionales, y gobiernos que trabajan por diseñar intervenciones que favorezcan el desarrollo económico y social de un país no han considerado en general a las personas con discapacidad más allá de ciertas intervenciones puntuales, la reportera  especial del Consejo de Derechos Humanos de  las personas con discapacidad, Catalina Devandas-Aguilar, ha publicado recientemente un informe para guiar en el diseño de políticas inclusivas que beneficien también a las personas con discapacidad, siguiendo la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad y que contribuyan a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Este informe señala que el desarrollo de los países debería aumentar las opciones de los ciudadanos y construir sociedades más inclusivas y equitativas que promuevan y protejan los derechos de todas las personas. Las intervenciones dirigidas a promover el desarrollo no pueden ignorar por tanto las discriminaciones y barreras que ya enfrentan las personas con discapacidad, desde leyes y políticas discriminatorias, prácticas de segregación, falta de servicios adecuados, a barreras físicas, de transporte, sin olvidar los prejuicios de la sociedad. Por esto, y por el coste adicional que suele suponer tener una discapacidad sea física o intelectual, es ya un consenso que hay una correlación directa entre tener una discapacidad y estar en situación de pobreza. Una proporción mucho mayor de las personas con discapacidad están en situación de pobreza, y la pobreza a su vez es causa de muchas discapacidades que podrían haberse evitado. Y no sólo los individuos y sus familias se ven afectados, sino que,  según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo, excluir a las personas con discapacidad del mercado laboral supone entre 1 a 7% de producto interior bruto de un país. Por ello, los Estados de países desarrollados y en desarrollo deben tener en cuenta a toda su población a la hora de diseñar e implementar políticas, que para que sean inclusivas el informe establece tres pautas fundamentales: En primer lugar, el país debe contar con un marco legal que prohíba explícitamente toda discriminación, en cualquier ámbito, hacia las personas con discapacidad. Esto incluye la obligación de hacer ajustes razonables cuando sea necesario para no dejar fuera a personas con discapacidad. Para que este punto pueda ser efectivo es necesario dedicar fondos y entrenar al personal público sobre su implementación. El segundo pilar es la accesibilidad, de forma que se permita disfrutar a las personas con discapacidad como al resto de ciudadanos, de los programas, políticas, servicios etc que el gobierno y sector privado estén ofreciendo. Para ello es fundamental implantar el diseño universal en bienes y servicios, lo cual significa tener en cuenta las necesidades de todos los ciudadanos antes de ejecutar un programa o diseñar un edificio o bien. Se ha estimado que adaptar la construcción a través del diseño universal no suele suponer más de 1% adicional de coste, mientras que los beneficios son inmensos. Normalmente, el diseño universal no sólo permite el acceso y uso a personas con discapacidad, si no que la adaptación en el diseño beneficia a otros grupos de ciudadanos, como ancianos, padres, niños, personas lesionadas etc. Por ello, los gobiernos deben apoyar el diseño universal tanto en obras públicas como privadas, e incluir su aprendizaje en las carreras de ingeniería para garantizar su adopción generalizada a futuro. Adicionalmente, entre otras acciones necesarias para alcanzar la accesibilidad, se necesita promover un cambio de percepción hacia las personas con discapacidad, creando una sociedad inclusiva que acepte la diversidad de sus ciudadanos y vea las capacidades y valor que pueden aportar cada uno de ellos, eliminando por tanto cualquier referencia de menosprecio o discriminación. El tercer elemento clave es el diseño y financiación de servicios y recursos específicos que apoyen la autonomía e inclusión de las personas con discapacidad. Los aparatos de asistencia pueden ser desde alta tecnología hasta artefactos más simples y baratos. En cualquier caso, suelen ser fundamentales para muchas personas con discapacidad para realizar sus tareas diarias. Por ello, deben estar al alcance y ser asequibles, con intervención del estado si fuera necesario. Por ejemplo, para aquellos aparatos de asistencia que se consideran clave en un país pero que son importados, el gobierno podría eliminar cualquier impuesto o arancel. Y para aquellas empresas nacionales que diseñan y ofrecen este tipo de bienes, el Estado podría otorgar subvenciones para que continúen con su desarrollo y puedan ofrecer los productos a un precio asequible. Por otro lado, se deben establecer unas guías mínimas y éticas para la prestación de servicios de apoyo, de forma que las personas con discapacidad cuenten con profesionales de confianza a su alcance y puedan elegir el apoyo que mejor cubra